Archivado en: cómo llegué a..., ser Aquaria ben Laden, tin sítulo, todas las palabras saben dar vueltas
Guárdate
de guardar demasiado
Grabación de batalla de nuestra versión de “La revolución no será televisada“. Tampoco será en youtube pero ya ves..
http://www.youtube.com/watch?v=3jf-xTHMgxM
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Las calles de mi tierra no son calles
agradables.
Las calles de esta tierra están llenas
de fakires, tragafuegos , comesables,…
de gentes que sufren el daño
sin parpadear.
Y es que en estas ciudades no es sencillo ver bailar la vida.
Si esto es desarrollo sostenible,
que venga Pachamama y que lo juzgue.
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Me desayuno cada mañana
un zumo enfermo y una tostada
Dadá, Dr. Amor
Desayuno de zumo enfermo
naranja-manzana-plástico
tostada mustia café sin chicha
estrépito de tazas derramadas
cocina nefanda tierra desastre
pasillo desolación
y esta España que ennegrece
titular tras titular y los suplentes
y esta niebla entristecida que no alza
ni por mucho azul que haya detrás y lo sepamos
Sin embargo
(pero una amenaza de embargo
que oscila como espada de Damocles)
ahondar, perseverar, sobreponerse
alzarse, decidir, levarse anclas
apartarse la tristeza de la cara
comenzar a sonreír.
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Se encontró con el cielo a sus pies, hecho añicos, incluidas las estrellas que tatuó sobre su piel. Le dijeron que la vida era cruel y que mejor prepararse para lo peor y sus imitaciones, para una felicidad de cartón piedra, un porvenir de pega, unos triunfos de quita y pon. Pero algo en la mirada que cortaba por la fuerza las amarras de su infancia le hizo sospechar (tan negra noche, tal pesadilla, tan inhumana, tal maldición). Comenzó a recoger a escondidas cada planeta caído, cada esquirla de vacío cósmico, cada cometa apagado, toda la astronomía de sus ojos arrasados. Ningún hubble hurgó jamás en sus secretos, y siempre respondió que sí, que estaba bien, como una batalla de vida que perdiese el amor propio. Que sí, que no importaba, que estaba bien. Y ya nadie supo dónde se escondía la bolita de su amor trilero.
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Aprendimos a hacer la O con un canuto, pero nadie dejó dicho dónde hallarlos. Después de algunos meses, nadie recordaba ya su vocación. Ni enfermeros, ni bomberas: obligados a entrar en la rueda, marchábamos con brío para no perder el tren. Ese tren que ya nunca en la vida partió, aunque diese la impresión de movimiento. Fuimos arrojados, como trapo sacado de ropa que estuvo de moda una vez, a un azul artificial, cinemascope, con varias funciones atrofiadas, con recuerdos ajenos, sintéticos, replicantes e insidiosos. También hubo entre los nuestros quien lloró bajo la lluvia por su futuro seco. Pero hubo, sobre todo y por fortuna, quien jamás se rindió a la evidencia, quien no quiso aceptar la tragedia, quien pasó a destrozar a patadas las costillas de la O. Secreto a secreto, venidos a menos, supimos a más y mejor.
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Así vienen dadas:
¿qué no quieres ser carcelero?,
pues vas preso.
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Que no se aflija vuestro espíritu por causa de los tiempos.
Libro de Enoch, XCII, 2.
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Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2011 de este blog.
Aquí hay un extracto:
The concert hall at the Sydney Opera House holds 2,700 people. This blog was viewed about 14.000 times in 2011. If it were a concert at Sydney Opera House, it would take about 5 sold-out performances for that many people to see it.
Haz click para ver el reporte completo.
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Ten presente que hacer libros es una tarea que no tiene fin y que mucho estudiar fatiga el cuerpo.
Eclesiastés (12-12), en "Por qué no he escrito ninguno de mis libros", de Marcel Bénabou (Anagrama, Barcelona, 1994. EAN13: 9788433906441. PVP: 6,61€)


