Aquaria ben Laden


Sweet Jane

Algunas sustancias, naturales o sintéticas (y esto lo sabemos todos, no?), han servido para salvar al hombre de este tedio mortal, han servido -y perdonadme la burda expresión dicha mal y pronto (seguro que entendéis mejor de lo que me explico)- para liberar algunas zonas de conocimiento humano, para explorar retorcidos sarmientos de la propia consciencia.
¿Todavía no conoces el valor de la embriaguez? Legalízame, déjame firmar mi propio estatuto de autonomía para la piel, permíteme buscar las cosquillas, por donde yo quiera, a las verdades inamovibles que han rodeado la posibilidad humana de alambres de espino.

Este texto (junto a este otro publicado anteayer) forma parte de una versión muy personal del ‘Sweet Jane’ ejecutada junto a los Don nadie.

El estatuto de autonomía para la piel recuerda este texto, que no sé si será suyo pero que yo aprendí de Antonio Escohotado: De la piel para dentro empieza mi exclusiva jurisdicción. Elijo yo aquello que puede o no cruzar esa frontera. Soy un estado soberano, y las lindes de mi piel me resultan mucho más sagradas que los confines políticos de cualquier país.

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